jueves, 3 de enero de 2013

Tanta desigualdad social acabará por explotar en las caras de los privilegiados.

“Loopers are well paid, they lead a good life”.  Joe

Conforme pasan los años, las diferencias entre los niveles socioeconómicos de la población son cada vez más evidentes. El ideal de lograr una sociedad igualitaria para todos se siente cada vez más lejos. Lo que vemos en su lugar es una sociedad que día a día se divide marcadamente en sólo dos partes; los que sí tienen acceso a los privilegios y comodidades de la vida moderna y los insalvablemente excluidos de todo eso.  

El resultado de esta marginación es una gran parte de la población, los pobres, que vive en un mundo sin mucho o nada de lo que los ricos tienen casi asegurado desde el nacimiento; hogares cómodos en colonias bien pavimentadas, buena educación, oportunidades de trabajo bien remunerado, dinero suficiente para comprar casi todo lo que se vende, viajes, etc. La diferencia es tan grande que a veces es difícil creer que ese contraste exista en el mismo planeta, al mismo tiempo, a estas alturas de la historia humana. A pesar de cualquier esfuerzo por superar su condición, el mundo de los ricos nunca existirá para los pobres; así de inaccesible resulta para muchos vivir lo que unos pocos, los afortunados, conciben como normal y fácil de lograr. 

Con el tiempo, esa parte de la sociedad alejada de lo imprescindible para una buena calidad de vida será una mayoría preocupante para los unos cuántos para quienes el mundo aún funciona. Tal vez no lo verán venir, pues disminuir la pobreza de los otros nunca será realmente una de sus prioridades, pero cuando la miseria de la mayoría sea imposible de contener en los barrios pobres de las ciudades, ésta se desbordará por todas partes, inundando con odio y rapiña cada espacio humano existente. La decadencia imperante e imposible de ignorar lo cambiará todo. Una vez alcanzado este punto, los valores y los métodos del futuro serán completamente distintos y opuestos a lo que hasta ese momento habíamos concebido y aceptado.

La historia de Asesino del futuro es posible en esa sociedad inevitable a la que nos acercarnos día tras día. Ahí, la violencia, la muerte, la crueldad y la supervivencia se han convertido en los nuevos valores de la humanidad. Lo mejor de la vida (o al menos lo mejor posible) le llegará a cada quien en la medida en la que se ajuste y se rija por esos valores. Cualquier otro tipo de ideal será obsoleto. La película dirigida Rian Johnson muestra un futuro en el que los asesinos tienen un lugar lícito en la sociedad desde donde son regulados y se han convertido en una parte necesaria para que todo siga funcionando. A través de viajes en el tiempo, entre ese presente violento y otro futuro del que poco podemos imaginar, los asesinos pueden hacer su trabajo de una forma rápida y casi perfecta, dentro de un sistema que garantiza bienestar para todos los implicados. Aunque la naturaleza de los asesinatos y la muerte ha cambiado, la evolución de la trama nos mostrará que los seres humanos del futuro no han logrado deshacerse de la necesidad de sobrevivir a toda costa. Esta eterna lucha en contra de lo que amenaza nuestra existencia cambiará el rumbo y las decisiones de los dos personajes principales interpretados por Bruce Willis y Joseph Gordon-Levitt, quienes en realidad son la misma persona y sólo los separa el paso del tiempo. Esta relación entre los personajes nos muestra que también es cuestión de tiempo para que la cómoda sociedad de este presente se convierta en la violenta sociedad de ese futuro.

Nombre: Asesino del futuro (Looper)
Año: 2012
Director: Rian Johnson
Reparto: Joseph Gordon-Levitt, Bruce Willis y Emily Blunt.
Estreno en México: Octubre de 2012